martes, 28 de febrero de 2012
jueves, 23 de febrero de 2012
miércoles, 22 de febrero de 2012
Sí, Campanilla, la de Peter Pan. La olvidada Campanilla. A muy pocos le
importaban los sentimientos de Campanilla, todos los niños querían que Peter se
fuera con Wendy, la chica encantadora que le cosió su sombra a los pies, que le
dejó la medicina cuando ella decidió hacerse mayor y dejarle.. Oh, ¡qué graaaaan
persona! ¡Y una mierda! ¿Crecer? No te importa crecer si tienes al amor de tu
vida para siempre a tu lado... El verdadero amor era el de Campanilla, que
arriesgó su vida bebiéndose la medicina envenenada para que no muriera Peter, y
todo.. ¿Para qué? Para que él la empujara, para que él sólo se fijara en la
bonita niña de rizos indefinidos y un beso en la apertura derecha. Sin duda
alguna, Peter Pan es uno de los cuentos más sinceros que nos contaban de pequeñas respecto al amor. Nada de zapatos de cristal que no se rompen, nada de besos
que rompen maldiciones ni castillos protegidos por dragones, sólo una chica
enamorada de un chico que sólo quiere a otra...
martes, 21 de febrero de 2012
lunes, 20 de febrero de 2012
De algo estoy segura. No podrá quererle como le quería yo, no podrá adorarle de ese modo, no sabrá advertir hasta el menor de sus dulces movimientos, de aquellos gestos imperceptibles de su cara. Es como si sólo a mí se me hubiera sido concedida la facultad de ver, de conocer el verdadero sabor de sus besos, el color real de sus ojos. Nadie podrá ver nunca lo que yo he visto. Y ella menos que ninguna. Ella, incapaz de amarle, incapaz de verle verdaderamente, de entenderle, de respetarle. Ella no se divertirá con esos tiernos caprichos.
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