Ha ocurrido. Siento que algo se acciona. En este momento sé que las cosas van a cambiar.
Ha llegado la hora de hacer balance entre todo lo bueno y todo lo malo que viví contigo. Bien, gana por goleada lo malo, obviamente. No quiero volver a mirar atrás, ni recordarte, ni siquiera verte. Por mucho tiempo que pase no se me olvidará el daño que me hiciste y eso lo sabes tú mejor que yo. Me ha costado. Me ha costado mucho llegar a esta decisión, dejarte en el pasado, olvidarme de ti y de tus mentiras, no volver a querer saber nada más. Ni qué haces, ni dónde estás, ni cómo estarás. No voy a volver a buscarte. Sabes perfectamente cómo encontrarme y dónde encontrarme. Hasta entonces, que te den.
lunes, 6 de agosto de 2012
domingo, 29 de julio de 2012
Todo se basa en aparentar.
¿Sabéis lo que se siente al sentirte como un payaso? Sí, sentir que puedes hacer reír a los demás, es más, que quieres hacer reír a los demás mientras tú estás jodida por dentro. Mientras sólo quieres aparentar que no estás mal y calmar el dolor para hacer creer a todo el mundo que estás bien, mejor que nunca. Pero tú, por dentro, sabes perfectamente que no, que lo único que necesitas es tener a alguien al lado que te diga 'Sé que no estás bien y no intentes negármelo porque sé de sobra que no lo estás. Dame un abrazo, verás como todo se pasa'. Pero no, ahí estás tú, esperando a que a alguien se le venga la jodida ocurrencia de venir a decirte esas palabras. Y mientras tanto pasan los días, tirada en la cama, llorando, empapando la almohada. Sabes de sobra que después de todo eso te tendrás que levantar tú sóla del suelo y seguir hacia adelante, aparentando cosas que no son reales.
miércoles, 27 de junio de 2012
Supongo que las cosas pasan porque tienen que pasar.
Y, ¿no os lo habéis preguntado nunca? Sí, me refiero a si las cosas pasan por casualidad o es el destino el que hace que pasen. Bien, yo siempre he pensado que las cosas pasan porque tienen que pasar, es decir, porque el destino lo ha decidido así. Y no sé, la verdad es que no lo sé, pero creo que si por ejemplo, una persona está destinada a estar con otra, por muchos obstáculos que se interpongan entre ellos, al final estarán juntas. O por ejemplo, cuando tropiezas con una persona que no conoces de nada, quizá si os conoceis, podeis ver que teneis muchísimas cosas en común. No sé, tampoco me refiero a que nuestro destino ya está escrito, es decir, a que las cosas sólo pueden pasar de una manera, sino que si tiene que pasar algo, de una manera o de otra, pasará.
jueves, 17 de mayo de 2012
A veces, cuando veo cuánto maltrata la vida a las personas, me da por pensar que a mí tambien me maltratará, que me pasarán cosas terribles, que yo misma haré otras de las que tendré que arrepentirme y con las que quizá cargue para siempre en la conciencia. Supongo que es fácil equivocarse, perder el camino o dejarse vencer por el cansancio, tirarlo todo por la borda, vamos. Debe de ser muy tentador cuando una lleva mucho camino recorrido y empieza a comprobar que no sucede casi nada de todo aquello que esperaba. O eso dicen, que cuando eres joven te ves capaz de abrazar el mundo entero, y que a medida que pasan las décadas vas abarcando menos con los brazos, a algunas personas queridas, y que al final te basta con abrazarte a la almohada en las noches largas de insomnio.
martes, 24 de abril de 2012
Porque estoy sola y cansada, echándote de menos otra vez.
jueves, 12 de abril de 2012
miércoles, 28 de marzo de 2012
La Real Academia define la palabra imposible como algo que no tiene facultad ni medios para llegar a ser o suceder. Y define improbable como algo inverosímil, que no se funda en una razón prudente. Puestos a escoger, a mí me gusta más la improbabilidad que la imposibilidad, como a todo el mundo, supongo. La improbabilidad duele menos y deja un resquicio a la esperanza. Que David ganara a Goliat era improbable, pero sucedió. Un afroamericano habitando la Casa Blanca era improbable, pero sucedió. Que los Barón Rojo volvieran a tocar juntos era improbable, pero también sucedió. Nadal desbancando del número uno a Federer, una periodista convertida en princesa, el 12-1 contra Malta. El amor, las relaciones, los sentimientos no se fundan en una razón prudente, por eso no me gusta hablar de amores imposibles, sino de amores improbables, porque lo improbable es, por definición, probable. Lo que es casi seguro que no pase, es que puede pasar, y mientras haya una posibilidad, media posibilidad entre mil millones de que pase, vale la pena intentarlo.
jueves, 15 de marzo de 2012
Me vas a echar de menos, lo juro. Te vas a arrepentir de esto, lo sabes. Sabes que has cometido un error al dejarme marchar, y de los grandes. Te va a salir caro haberme dejado aquí, sola, en medio de la nada. Te juro, que te vas a arrepentir de haberme conocido, de haber jugado conmigo, de haber creido que no me daba cuenta de nada. Tú tranquilo, que todo llega.
martes, 28 de febrero de 2012
jueves, 23 de febrero de 2012
miércoles, 22 de febrero de 2012
Sí, Campanilla, la de Peter Pan. La olvidada Campanilla. A muy pocos le
importaban los sentimientos de Campanilla, todos los niños querían que Peter se
fuera con Wendy, la chica encantadora que le cosió su sombra a los pies, que le
dejó la medicina cuando ella decidió hacerse mayor y dejarle.. Oh, ¡qué graaaaan
persona! ¡Y una mierda! ¿Crecer? No te importa crecer si tienes al amor de tu
vida para siempre a tu lado... El verdadero amor era el de Campanilla, que
arriesgó su vida bebiéndose la medicina envenenada para que no muriera Peter, y
todo.. ¿Para qué? Para que él la empujara, para que él sólo se fijara en la
bonita niña de rizos indefinidos y un beso en la apertura derecha. Sin duda
alguna, Peter Pan es uno de los cuentos más sinceros que nos contaban de pequeñas respecto al amor. Nada de zapatos de cristal que no se rompen, nada de besos
que rompen maldiciones ni castillos protegidos por dragones, sólo una chica
enamorada de un chico que sólo quiere a otra...
martes, 21 de febrero de 2012
lunes, 20 de febrero de 2012
De algo estoy segura. No podrá quererle como le quería yo, no podrá adorarle de ese modo, no sabrá advertir hasta el menor de sus dulces movimientos, de aquellos gestos imperceptibles de su cara. Es como si sólo a mí se me hubiera sido concedida la facultad de ver, de conocer el verdadero sabor de sus besos, el color real de sus ojos. Nadie podrá ver nunca lo que yo he visto. Y ella menos que ninguna. Ella, incapaz de amarle, incapaz de verle verdaderamente, de entenderle, de respetarle. Ella no se divertirá con esos tiernos caprichos.
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