A veces, cuando veo cuánto maltrata la vida a las personas, me da por pensar que a mí tambien me maltratará, que me pasarán cosas terribles, que yo misma haré otras de las que tendré que arrepentirme y con las que quizá cargue para siempre en la conciencia. Supongo que es fácil equivocarse, perder el camino o dejarse vencer por el cansancio, tirarlo todo por la borda, vamos. Debe de ser muy tentador cuando una lleva mucho camino recorrido y empieza a comprobar que no sucede casi nada de todo aquello que esperaba. O eso dicen, que cuando eres joven te ves capaz de abrazar el mundo entero, y que a medida que pasan las décadas vas abarcando menos con los brazos, a algunas personas queridas, y que al final te basta con abrazarte a la almohada en las noches largas de insomnio.
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